El suicidio continúa rodeado de silencios, miedos y creencias equivocadas. Analizar y discutir algunos de sus mitos puede ayudarnos a comprender, escuchar y acompañar.
MITO 1: “Hablar del suicidio puede darle más ideas o provocar el riesgo de cometerlo”.
REALIDAD: Hablar del suicidio de manera responsable, directa y empática no induce al suicidio. Al contrario, puede abrir una puerta al diálogo y la comprensión, para que alguien exprese lo que está sufriendo en silencio o en soledad.
✨ PREVENIR ES ATREVERSE A PREGUNTAR:
- ¿Te has hecho daño o piensas intentarlo?
- ¿Has pensado en quitarte la vida?
- Puedes confiar en mí, aquí estoy para escucharte
MITO 2: “Sólo quiere llamar la atención, siempre ha sido tan dramátic@“.
REALIDAD: Las expresiones relacionadas con el deseo de morir, desaparecer o dejar de sufrir hay que saber escucharlas y tomarlas en cuenta. A veces estas “amenazas” son una forma de pedir ayuda.
✨ PREVENIR ES ESCUCHAR SIN JUICIOS:
Evita respuestas como:
- “No hables así”
- “Tú puedes”
- “Tienes muchas razones para vivir”
Mejor pregunta:
- ¿Cuál es tu dolor?
- ¿Qué ha hecho tu vida tan insoportable?
- ¿Qué puedo hacer para ayudarte?
MITO 3 “Quien lo va a hacer, lo va a hacer”
REALIDAD: El suicidio se puede prevenir. La detección oportuna, el acompañamiento emocional, la búsqueda de atención profesional y el fortalecimiento de las redes de apoyo pueden salvar vidas.
✨ PREVENIR ES UNA RESPONSABILIDAD COMPARTIDA.
No necesitamos tener todas las respuestas. Prevenir comienza con algo sencillo, pero profundamente humano:
- Preguntar
- Escuchar
- Creer
- Acompañar
- Sostener
El silencio, el estigma y la indiferencia pueden alejarnos de quienes necesitan ayuda.
MITO 4 “El suicida se va al infierno y no será perdonado por Dios”.
REALIDAD: La persona que se quita la vida muy probablemente está perturbad@ emocional y mentalmente, su sufrimiento no le permite ver más allá de su experiencia dolorosa. La mirada amorosa y compasiva tanto de la familia, como de la sociedad, permiten llevar un duelo sin vergüenza ni juicio. Cuando las creencias religiosas son saludables contribuyen al crecimiento interior, al amor y al perdón; no al castigo o al juicio.
✨ PREVENIR ES PRACTICAR UNA ESPIRITUALIDAD SANA
Cualquiera que sea la forma en la que tú ejercitas la espiritualidad o tus creencias, recuerda que su sentido más profundo lo encontrarás alineado con esos valores que te ayudan a enfrentar las adversidades de tu vida y también a sentir gozo, satisfacción y gratitud por las bendiciones recibidas.
La espiritualidad saludable siempre nos salva, nos confronta, si; pero no nos hunde en la culpa, la vergüenza o el sentimiento de no merecer amor, compasión y respeto.
Si tú o alguien cercano está en riesgo inmediato, busca ayuda profesional y servicios de emergencia.
En México puedes comunicarte con la Línea de la Vida: 800 911 2000, disponible las 24 horas.
Hablar puede ser el comienzo.
Escuchar puede ser la conexión.
Acompañar siempre hace la diferencia.