Vivir la Navidad o las fiestas decembrinas no es fácil cuando hemos perdido a un ser querido o estamos transitando cambios, crisis o adversidad.
Es por eso que me gustaría dejar algunas sugerencias para vivir estas fechas alineados con nuestros sentimientos, sin olvidar a los más importantes y queridos para nosotros.
Reflexionemos un poco en las posibilidades que tenemos cuando estamos del lado de la dicha, la celebración y la abundancia; y cuando estamos del lado en el que toca aceptar que nuestra vida no es exactamente lo que teníamos planeado.
Cuando unos logran ponerse en el lugar de los otros, es posible atender los momentos dolorosos de vivir una Navidad, mezclada con extrañar a ese ser querido o sentirnos tristes por cambios duros y que no esperábamos o deseábamos en nuestra vida; y también sentir gratitud y gozo por las bendiciones que recibimos. De igual forma la persona en duelo puede apoyarse de aquellos que tienen la energía para proponer, tomar iniciativas, organizar, cocinar, etc. Y así, lograr juntos un balance entre lo que se echa de menos y nos hace mucha falta; y conservar la capacidad de valorar lo que sí tenemos.
Si este año, estás “arriba” en la rueda de la fortuna de la vida:
- Haz propuestas
- Organiza y encárgate
- Invita ( si están en duelo se sentirán tomados en cuenta; aunque decidieran no asistir)
- Disfruta las fiestas sin culpa
- Dedica unas palabras o un brindis en donde reconoces que es difícil seguir adelante cuando nos sentimos abatidos por la adversidad; pero que de tus experiencias difíciles has aprendido que siempre hay esperanza.
Si estás viviendo un duelo:
- No aceptes invitaciones por compromiso
- Se vale salir a algún lugar apartado del bullicio y celebrar con los más allegados o solo.
- Haz lo que resulte menos doloroso o incómodo para ti y tus seres amados
- Dedica un espacio en donde tú y algunos familiares compartan historias o anécdotas del ser querido que falleció o las enseñanzas que les dejó
- Permítete extrañar o sentir nostalgia, tristeza y todo lo que sientas, al final, lo que sentimos es muy importante, pero no es todo lo que somos, ni todo lo que hay
Finalmente, para ambos bandos no hay nada como darse y compartirse tal como son y tal como están, siempre que lo hagan desde el amor y la autenticidad; y eso es la verdadera Navidad
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